Por: José Joe Vargas
San Juan, Puerto Rico – Tiva TV
En Río de Janeiro, Brasil, la vulnerabilidad de los registros de vacunación, comprobando que cualquier persona puede alterar y llenar con información falsa el expediente de salud de toda persona.
Así se evidencia cuando Matías Roitberg, un estudiante de medicina argentino de 24 años en la Universidad Federal de Río de Janeiro (UFRJ), acudió a vacunarse contra el COVID-19 en el campus de Ilha do Fundão. Para su asombro, el sistema lo registraba como fallecido desde el 2 de octubre de 2023, un error que pone en evidencia la ineficacia y falta de coordinación en los registros de vacunación del SUS.
Este caso no solo revela problemas administrativos, sino también un peligro mayor: la ausencia de datos precisos sobre las dosis administradas a cada persona la cual podría permitir que se apliquen vacunas de forma repetitiva, poniendo en riesgo la vida de los ciudadanos debido a la posible sobreexposición a los componentes como nanotecnologías y la proteína espiga, que han sido asociados con complicaciones graves para la salud.
El incidente
El incidente comenzó cuando un empleado del centro de vacunación revisó la carpeta de Roitberg y, con tono burlón, le dijo: «Ah, ¿vos sos el que murió, verdad?».
Los registros no solo lo declaraban muerto, sino que contenían información falsa absurda como que su padre era «Slenderman», un personaje ficticio de terror. También Roitberg había sido clasificado erróneamente como afrodescendiente.
La falsificación en la información se originó en Atalaia, Minas Gerais, un municipio que el estudiante asegura no haber visitado nunca. Este caso expone el hecho de que las estadísticas de los gobiernos sobre el COVID y su participación de vacunas, es muy probable que esté manipulado por cualquier persona que desee obtener resultados favorables para el Gobierno.
Esto provoca la degeneración de servicios médicos, al no contar con la data poblacional que permita identificar las necesidades reales y hasta el riesgo de sobredosis vaccinal, ya que el sistema no verifica cuántas dosis ha recibido una persona.
Seguridad y privacidad en entredicho
Así mismo como existe una falta de confiabilidad en la data registrada, también surge el cuestionamiento de la seguridad de las personas, pues como se ha denunciado en diversos países como en Puerto Rico, la información del Departamento de Salud está expuesta a que cualquier persona la vea, sin protocolos claros y fiables de seguridad sobre la información privada de la salud.
Viralización en redes
El caso de Roitberg se viralizó cuando sus amigos compartieron un video en Instagram y TikTok, bromeando: «Nuestro amigo falleció en 2023, ¡está muerto según el SUS!».
La publicación generó indignación en redes, donde usuarios criticaron la obsolescencia tecnológica del SUS.
Para solucionar el problema, Roitberg presentó su DNI argentino en un centro de salud municipal, solicitando que «lo revivieran» en el sistema. Días después, anunció: «Ya lo resolví. ¡Amén!».
Sin embargo, advirtió sobre las consecuencias de estos errores: «Podría haber perdido mi lugar en la universidad, mi departamento, mi beca».
Este caso se suma a las críticas ciudadanas sobre la constante del peligro a la seguridad que sufren las personas por culpa de la mala administración gubernamental de la información de salud de los pacientes. Y como en este caso, ese mal uso de la información de salud puede provocarle problemas a los pacientes.
Pregunta final
¿La pregunta sería, creen que el Gobierno debe continuar teniendo el registro de salud de cada persona, o se debería hacer cuentas privadas, donde cada paciente pudiera tener todo su historia y fuese cada ciudadano quién único pudiera tener acceso o dar acceso solo a los profesionales que cada persona determinará?

