Por José «Joe» Vargas
Puerto Rico, 20 de julio de 2025 – A cinco años del inicio de la pandemia, cuando aún no se han cerrado del todo los debates sobre la transparencia científica, ni el Departamento de Salud de Puerto Rico a creado protocolos para atender a quienes están sufriendo por los efectos adversos de la vacuna del CoVid, surge una nueva alerta sanitaria: una supuesta variante recombinante del SARS-CoV-2, denominada XFG-Stratus y apodada por los medios corporativos como el “virus Frankenstein”.
Esta aparición ha reavivado tanto el interés científico como la desconfianza ciudadana, pues muy recientemente se ha descubierto los devastadores efectos adversos que están provocando las vacunas del CoVid-19, las cuales los gobiernos obligaron a aplicarse, basándose en medidas sanitarias.
Por lo tanto, algunos sectores plantean que este nuevo virus podría estar siendo utilizada para justificar la reactivación de medidas restrictivas en el marco del nuevo tratado pandémico promovido por la Organización Mundial de la Salud (OMS).
Si las personas creyesen en la gravedad de este virus, los países firmantes de ese tratado pandémico, sufrirían la imposición de restricciones que violarían derechos establecidos en sus constituciones, y sometería a la población a controles que estarían ejerciendo a través de aparatos tecnológicos, que hoy día son creados y vendidos por compañías Chinas.
Todo esto no siendo casualidad, pues al momento en que los Estados Unidos retirara su participación de la OMS, el Gobierno Chino entró como nuevo donante cubriendo los fondos que los Estados Unidos le retiró a la ORGANIZACIÓN MUNDIAL DE LA SALUD. Por lo que existe un beneficio económico indiscutible, por el cual China entra en el plan de la OMS, para ser ellos quienes suplan los equipos tecnológicos que permitan la Hiper-vigilancia que exige el Nuevo Tratado Pandémico.
🔬 ¿Qué es XFG-Stratus?
Según el Instituto Oswaldo Cruz en Brasil y comunicados de la OMS, se trata de una variante recombinante de dos sublinajes de Ómicron (LF.7 y LP.8.1.2), detectada principalmente en Río de Janeiro, donde supuestamente representó más del 60 % de los casos secuenciados en la primera semana de julio de 2025.
Sus síntomas son los mismos del catarro de siempre; que incluyen fiebre, dolor de garganta, ronquera, tos seca y congestión nasal, sin indicios de causar enfermedad más grave o de evadir la inmunidad adquirida por infecciones previas.
🤔 ¿Emergencia real o construcción política?
Aunque las autoridades sanitarias insisten en la necesidad de monitoreo, los observadores en el área de salud han notado que este anuncio coincide con los esfuerzos de la OMS por consolidar su nuevo Acuerdo de Preparación y Respuesta ante Pandemias, firmado por decenas de países en junio de 2025.
Este acuerdo, que ha sido objeto de polémica, le daría a la OMS nuevas facultades para coordinar respuestas sanitarias internacionales, incluyendo:
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Recomendaciones sobre confinamientos
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Vacunación obligatoria
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Restricciones de viaje
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Gestión centralizada de información científica
Algunos países y ciudadanos ven esto como un avance en la cooperación global; otros lo perciben como un posible exceso de poder sin control democrático suficiente.
En ese contexto, surge la hipótesis de que alertas como la de XFG-Stratus —basadas en datos preliminares, sin estudios revisados por pares ni secuencias genómicas públicas— podrían formar parte de un mecanismo narrativo destinado a preparar a la población para futuras medidas de control, a la vez que el país transfiere su control a la OMS, tal y como establece el acuerdo de los países que firmaron.
📢 Expertos llaman a la cautela
La viróloga Fernanda Lessa, de Brasil, explicó que «la aparición de recombinantes es esperable, pero no necesariamente preocupante».
Por su parte, infectólogos argentinos como Ricardo Teijeiro instan a “no tomar decisiones apresuradas basadas en alertas sin suficiente respaldo científico”.
Desde el mundo académico, se plantea la necesidad de mayor transparencia. “Sin datos abiertos, sin estudios independientes, cualquier alerta puede ser usada políticamente”, señalan desde el Centro de Bioética Aplicada de Buenos Aires.
Es importante que ante la vulnerabilidad de la creación de emergencias falsas y la exageración de la gravedad de enfermedades para beneficiar a grupos como la OMS, que se requiere de una forma objetiva, confirmar con diversas fuentes todos los anuncios sobre enfermedades, y no repetir el error de caer presos de experimentos sociales, como ocurrió durante la pandemia, donde se aceptaron encerramientos, que hoy sabemos costaron más vidas que prevención, al las personas no haber podido accesar servicios de primera necesidad.

