Laboratorio publica nuevo tratamiento con sangre joven para rejuvenecer la piel, desatando alarma por riesgos sanitarios y criminales

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18 agosto 2025
Laboratorio publica nuevo tratamiento con sangre joven para rejuvenecer la piel, desatando alarma por riesgos sanitarios y criminales

Por José Joe Vargas | Tiva TV

Un estudio de Beiersdorf AG, publicado en julio de 2025, indica que el fabricante de NIVEA y Eucerin ha investigado el uso de suero de sangre de supuestos donantes jóvenes (menores de 30 años). Este suero, combinado con células de médula ósea, se está utilizando para rejuvenecer la piel envejecida.

Con un sistema orgánico basado en chips diseñados a partir de modelos de piel humana, los investigadores reportaron que el tratamiento libera 55 proteínas, de las cuales siete promueven el crecimiento celular, reducen la edad biológica y mejoran la función mitocondrial.

Riesgos sanitarios y ausencia de pruebas en humanos

Aunque los resultados obtenidos en laboratorio confirman estudios previos en animales, se advierte que carecen de pruebas clínicas en humanos y son preliminares. La transfusión de sangre o plasma joven conlleva riesgos significativos de reacciones inmunológicas adversas.

Un estudio publicado en Transfusion (2017) encontró que las transfusiones de plasma, incluso de donantes sanos, pueden desencadenar respuestas inmunitarias como la enfermedad del injerto contra el huésped o reacciones alérgicas severas en hasta un 1-2% de los casos (Pandey & Vyas, 2017).

Riesgos criminales y mercados negros

La práctica ha generado fuertes controversias debido a sus implicaciones éticas, sanitarias y sociales, incluyendo el riesgo de fomentar actividades criminales como la extracción ilegal de sangre o el tráfico humano.

Según la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC, 2016), “la extracción forzada de fluidos corporales, como la sangre, ha sido documentada en redes de tráfico humano, particularmente en regiones con regulaciones laxas”.

Defensores de derechos naturales advierten que esta práctica incentiva mercados negros y podría incluso impulsar secuestros o explotación industrializada de personas jóvenes para abastecer la demanda cosmética.

Bioética y mercantilización del cuerpo humano

El bioeticista Julian Savulescu subraya que la comercialización de recursos biológicos humanos, sin regulación estricta, puede derivar en mercados ilícitos que explotan a los más vulnerables (Savulescu, 2015).

Por su parte, León Kass advierte que “la mercantilización del cuerpo humano, incluso con fines terapéuticos, amenaza con reducir a las personas a meros recursos biológicos” (Kass, 2003).

Otros expertos como Michael Sandel y Martha Nussbaum señalan que la obsesión con la juventud eterna no solo es insostenible éticamente, sino que deshumaniza tanto a donantes como a receptores, negando la dignidad del envejecimiento natural.

Advertencias internacionales

El informe Trafficking in Organs, Tissues and Cells documenta cómo el tráfico de tejidos y fluidos humanos suele estar vinculado a redes de crimen organizado. En regiones del sur de Asia, por ejemplo, se han reportado personas coaccionadas para donar sangre en condiciones de esclavitud moderna.

La OMS también alerta que la sangre obtenida de donantes no regulados tiene alto riesgo de estar contaminada con VIH, hepatitis u otras infecciones emergentes (OMS, 2010).

A nivel experimental, estudios en animales señalan complicaciones como inflamación crónica, respuestas inmunes adversas y desregulación epigenética (Conboy et al., 2018), riesgos que en humanos podrían ser considerables.

Empresas bajo escrutinio

Compañías como Beiersdorf AG, Ambrosia y Alkahest, que han explorado el uso de plasma joven, enfrentan fuertes críticas.

Ambrosia, por ejemplo, fue denunciada por promover “tratamientos no probados que exponen a los pacientes a riesgos innecesarios”, según The Lancet (Goodell & Conboy, 2019). Su suspensión tras la intervención de la FDA resalta la urgencia de una fiscalización rigurosa.

El bioeticista Arthur Caplan enfatiza que “la ciencia sin regulación ética puede convertirse en un vehículo para la explotación y el abuso, especialmente cuando se alimentan promesas comerciales vacías” (Caplan, 2016).

Llamado a la regulación

El Consejo de Europa, mediante el Convenio de Oviedo (1997), ya ha instado a la creación de marcos regulatorios internacionales que prevengan la explotación de donantes y protejan los derechos humanos.

Conclusión

El uso de sangre joven para rejuvenecer la piel, promovido por grandes corporaciones, plantea riesgos que trascienden lo sanitario y lo ético: fomenta la posibilidad de mercados criminales, compromete la seguridad pública y erosiona la dignidad humana.

Las autoridades regulatorias como la FDA y la EMA deben reforzar urgentemente su vigilancia para garantizar que la ciencia no derive en prácticas que, bajo la apariencia de progreso, pongan en peligro a la sociedad.

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