Detienen al Príncipe Andrés. Golpe a la Realeza Británica que Expone la Inacción de EE.UU. en el Caso Epstein

Detienen al Príncipe Andrés. Golpe a la Realeza Británica que Expone la Inacción de EE.UU. en el Caso Epstein

Por José Joe Vargas
San Juan, Puerto Rico – 19 de febrero de 2026


Arresto histórico

El príncipe Andrés, duque de York, fue detenido esta mañana en su residencia en Berkshire, Reino Unido, coincidiendo con la celebración de su cumpleaños 66, en un intento público por parte de las Autoridades Británicas de mantener un equilibrio de justicia luego de los recurrentes señalamientos públicos de abuso sexual a menores por parte del Príncipe Andrés.

La policía británica irrumpió en la propiedad con seis vehículos, arrestando al príncipe bajo sospecha de «mala conducta en un cargo público», en el marco de una investigación vinculada a su presunta implicación en la red de abuso sexual de Jeffrey Epstein. Esta detención, que no cuenta con el respaldo de autoridades estadounidenses, resalta una alarmante falta de compromiso por parte de Estados Unidos en perseguir a todos los involucrados en el escándalo Epstein, generando sospechas de que el sistema judicial norteamericano podría estar protegiendo a figuras poderosas asociadas al desaparecido financista.


Comunicado oficial de la policía británica

Según el comunicado de la policía británica, el arresto se produjo a primera hora de la mañana del 19 de febrero. «Como parte de la investigación, hoy hemos arrestado a un hombre de unos sesenta años de Norfolk bajo sospecha de mala conducta en un cargo público y estamos realizando búsquedas en direcciones de Berkshire y Norfolk», indicó el documento. El subjefe de policía Oliver Wright enfatizó: «Tras una evaluación exhaustiva, hemos abierto una investigación sobre esta denuncia de mala conducta en un cargo público. Es importante que protejamos la integridad y objetividad de nuestra investigación». Fuentes cercanas a la investigación revelan que la detención está directamente relacionada con los documentos desclasificados de Epstein –incluyendo fotografías, mensajes y correos electrónicos– que sitúan al príncipe en el centro de la red del pederasta convicto. El príncipe Andrés, quien ya había sido despojado de sus títulos militares y reales en 2022 tras un acuerdo civil con una de las víctimas de Epstein, Virginia Giuffre, ahora enfrenta cargos que podrían derivar en un juicio penal. Cabe destacar que luego de este acuerdo, Virginia Giuffre apareció muerta el 25 de abril de 2025 en su residencia en Neergabby, Australia Occidental, en donde las autoridades alegaron que fue un suicidio que no a sido creído por la comunidad que seguía el caso.

La Casa Real británica no ha emitido ningún comunicado oficial, y se desconoce si el rey Carlos III intervendrá en el proceso.


El contraste con la postura de Estados Unidos

Este arresto ocurre en un contexto donde Estados Unidos ha mostrado una preocupante pasividad en las investigaciones sobre los clientes y asociados de Epstein. A pesar de la liberación masiva de documentos en enero de 2026, que incluyen millones de páginas de archivos federales sobre el caso, que incluyen fotos comprometedoras donde se muestran menores de edad, las autoridades estadounidenses han reiterado que no hay evidencia para arrestar a más individuos. En un memorando del Departamento de Justicia (DOJ) de julio de 2025, afirmó que no existe prueba de que Epstein mantuviera una ‘lista de clientes’ o chantajeara a asociados, y en febrero de 2026, archivos del FBI concluyeron que, aunque se probó el abuso de menores por parte de Epstein, no se demostró que operara una red de tráfico sexual para hombres poderosos, ignorando material sumamente perturbador que desprenden los archivos hoy desclasificados. Esta postura ha sido criticada sobre todo por las víctimas, quienes señalan que EE.UU. ha instaurado un «estado de protección» para aquellos vinculados a las actividades criminales de Epstein, incluyendo corrupción, venta de influencias, abusos a menores y ahora, el descubrimiento de experimentos ilegales en territorio Americano, como los que llevaban acabo en la finca Zorro de Epstein. El arresto del príncipe Andrés se produce sin que Washington haya solicitado su extradición o cooperado activamente, a pesar de que las acciones del duque que involucran menores fueron cometidas en la jurisdicción de los Estados Unidos.


Impunidad aparente y nombres poderosos

La detención británica levanta una alarma roja sobre la impunidad en EE.UU., donde, a pesar de condenas como la de Ghislaine Maxwell en 2021, no ha habido un enjuiciamiento masivo de los nombres que provocaron las acciones por las que se le arresto. Figuras como ex presidentes, magnates y celebridades han aparecido en los archivos, pero las investigaciones las han estancado. «Es como si el sistema estuviera diseñado para proteger a los poderosos», comentó una fuente anónima cercana a las víctimas, para entrevista para PBSNews, expresando preocupaciones de que la falta de acción perpetúe un ciclo de abuso.


El misterio persistente de Little St. James

A esto se suma el misterio persistente alrededor de la isla privada de Epstein, Little St. James (conocida como «Isla de los Pedófilos»), en las Islas Vírgenes que es Territorio de los Estados Unidos. Vendida en 2023 por 60 millones de dólares al multimillonario Stephen Deckoff, fundador de Black Diamond Capital Management –quien tiene oficinas en St. Thomas y ha sido vinculado indirectamente al círculo de Epstein a través de transacciones financieras en la región–, la isla prometía convertirse en un resort de lujo para 2025. Sin embargo, en 2026, no se ha reportado construcción significativa; solo se solicitó un permiso incompleto para un almacén de 8.800 pies cuadrados, sin evaluación ambiental, y hoy influencers han grabando videos donde se ven unos pocos turistas paseándose entre los edificios hospedandose en la Isla.

Críticos especulan que el lugar sigue siendo utilizado de manera anónima para hospedar a millonarios, con rumores no confirmados de que operaciones ocultas –incluyendo abusos sexuales a menores y presuntos rituales paganos– persisten bajo el radar. Aunque no hay evidencia concreta de estos actos en los informes actuales, el gobierno de EE.UU. ha sido acusado de mantener en secreto las actividades en la isla, que fue el epicentro de los crímenes de Epstein. En 2022, las Islas Vírgenes demandaron al patrimonio de Epstein por tráfico sexual, alcanzando un acuerdo de 105 millones de dólares sin admisión de culpa, pero no se han realizado redadas o investigaciones profundas desde la venta.


Reflexión final: justicia internacional bajo escrutinio

Este caso del príncipe Andrés no solo expone las fallas en la justicia internacional, sino que urge a una reflexión global sobre cómo los poderosos evaden la rendición de cuentas. Mientras el duque permanece bajo custodia, el mundo observa si esta detención marcará el inicio de una cadena de arrestos o si, una vez más, el escándalo Epstein se diluirá en el olvido.

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