Cómo los medicamentos y los estilos de vida modernos podrían estar afectando nuestras funciones cognitivas**
En los últimos años se ha vuelto cada vez más común escuchar frases como: «Se me olvidó», «No logro concentrarme», «Tengo la mente nublada» o «Siento que no puedo pensar con claridad». Lo que antes parecía un problema ocasional asociado al estrés o al envejecimiento, hoy está siendo descrito por numerosos profesionales de la salud e investigadores como un fenómeno mucho más amplio: la niebla mental o brain fog. El contenido del programa Actívate al Mediodía analizó este tema desde la perspectiva de investigaciones científicas y de los múltiples factores que podrían estar contribuyendo al deterioro de nuestras capacidades cognitivas.
Un problema que ya se considera de salud pública
Durante el programa se presentó un artículo publicado en el British Medical Journal Public Health (2025), donde diversos investigadores plantean que la niebla mental debe ser reconocida como un problema importante de salud pública mundial.
No se trata simplemente de olvidos pasajeros. Para millones de personas, esta condición puede persistir durante meses e incluso años, afectando la productividad laboral, la memoria, la concentración y el bienestar emocional.
Los síntomas más comunes incluyen:
- Lentitud para pensar.
- Dificultad para concentrarse.
- Problemas con la memoria reciente.
- Procesamiento lento de la información.
- Confusión mental.
- Dificultad para encontrar palabras.
- Perder el hilo de una conversación.
- Fatiga mental constante.
Muchas personas llegan al médico con estos síntomas. Tras análisis de sangre, resonancias magnéticas y otros estudios que aparecen «normales», regresan a sus hogares sin respuestas concretas y, en ocasiones, escuchando que «es normal para su edad». Sin embargo, la evidencia científica comienza a sugerir que el problema merece mucha mayor atención.
Una epidemia silenciosa
Según los datos citados durante el programa, aproximadamente el 28 % de los adultos reporta experimentar niebla mental, aunque los expertos consideran que la cifra real podría ser mucho mayor.
Lo preocupante es que ya no se observa únicamente en adultos mayores. Personas de 40, 50 e incluso menos años presentan dificultades para recordar, tomar decisiones o mantener la concentración durante tareas sencillas.
El impacto trasciende lo individual y alcanza a toda la sociedad.
¿Qué está provocando esta niebla mental?
Uno de los puntos centrales del programa fue que no existe una sola causa, sino una combinación de factores que pueden acumularse y afectar el funcionamiento cerebral.
Entre ellos se mencionaron:
Estilos de vida modernos
- Dormir pocas horas.
- Deshidratación.
- Consumo de alcohol.
- Exceso de tiempo frente a pantallas.
- Exposición constante a estímulos rápidos provenientes de redes sociales y videos de corta duración.
- Estrés crónico.
- Fatiga física y mental.
- Exposición prolongada al calor extremo.
- Contaminación ambiental.
Especial atención se dedicó al efecto que pueden tener los contenidos digitales sobre el cerebro infantil. El programa planteó que la exposición continua a videos extremadamente cortos puede acostumbrar al cerebro a procesar información superficial y rápida, dificultando posteriormente la capacidad de mantener la atención y desarrollar análisis profundos.
Alimentación y deficiencias nutricionales
También se discutió cómo diversos problemas nutricionales podrían afectar la función cerebral, entre ellos:
- Deficiencia de vitamina B12.
- Deficiencia de vitamina D.
- Deficiencia de hierro.
- Déficit de ácidos grasos esenciales.
- Sensibilidades alimentarias.
- Dolor crónico e inflamación persistente.
El mensaje fue claro: el cerebro depende del resto del organismo. Cuando existe inflamación, mala nutrición o alteraciones metabólicas, el rendimiento cognitivo también puede deteriorarse.
Medicamentos que pueden contribuir
Otro aspecto abordado fue el posible impacto de diversos medicamentos sobre las funciones cognitivas.
Entre los grupos mencionados se encuentran:
- Antihistamínicos.
- Pastillas para dormir.
- Opioides.
- Antidepresivos.
- Gabapentina.
- Medicamentos con efectos anticolinérgicos.
- Tratamientos de quimioterapia y radioterapia (conocido como «quimio-cerebro»).
El programa destacó que estos medicamentos cumplen funciones terapéuticas importantes para muchos pacientes, pero recordó que, como cualquier tratamiento, pueden presentar efectos secundarios que deben ser evaluados individualmente junto al profesional de la salud.
Enfermedades asociadas
Además de los estilos de vida y los medicamentos, se mencionaron diversas condiciones médicas relacionadas con la aparición de niebla mental:
- COVID prolongado. (vacuna)
- Hipotiroidismo.
- Menopausia.
- Embarazo.
- Fibromialgia.
- Enfermedad renal.
- Cáncer.
- Ansiedad.
- Depresión.
- Dolor crónico.
Todos estos factores pueden afectar la capacidad del cerebro para procesar información de manera eficiente.
La vacunación contra COVID-19 también forma parte del debate científico
Durante el programa se presentaron publicaciones científicas que describen casos reportados de alteraciones cognitivas y neurológicas posteriores a la vacunación contra COVID-19, incluyendo un caso clínico de deterioro cognitivo tras la vacuna AstraZeneca y una revisión sobre hallazgos neurológicos observados mediante resonancia magnética en algunos pacientes. El programa enfatiza que estos trabajos forman parte de la literatura científica disponible y sostiene que sus autores plantean que los profesionales de la salud deben estar atentos a estos posibles efectos.
Mucho más que olvidos
La niebla mental no solamente afecta a quien la padece.
Sus consecuencias pueden reflejarse en:
- Mayor cantidad de errores laborales.
- Reducción de la productividad.
- Accidentes de trabajo.
- Ausentismo.
- Dificultad para cuidar de los hijos.
- Problemas de comunicación en la pareja.
- Conflictos familiares.
- Dificultades para aprender información nueva.
- Menor capacidad para tomar decisiones.
Cuando una persona pierde claridad mental, también pierde parte de su autonomía para analizar la información que recibe y evaluar críticamente lo que ocurre a su alrededor.
La importancia de recuperar la claridad mental
El programa concluye que la niebla mental debe dejar de verse como un problema aislado o exclusivamente asociado a la edad.
Dormir adecuadamente, mejorar la alimentación, mantenerse hidratado, reducir la exposición excesiva a pantallas, controlar el estrés y revisar con profesionales de la salud los medicamentos y condiciones médicas existentes son medidas que pueden formar parte de una estrategia para proteger las funciones cognitivas.
En un mundo donde cada día recibimos miles de estímulos, cuidar nuestra capacidad de pensar con claridad puede convertirse en una de las herramientas más importantes para preservar nuestra salud, nuestra independencia y nuestra libertad de criterio.
Una reflexión final
Vivimos en una época donde cada vez más personas dicen sentirse confundidas, olvidadizas, distraídas y con dificultades para analizar la información. La ciencia continúa investigando las múltiples causas de este fenómeno, mientras millones de personas intentan comprender qué está ocurriendo con su capacidad de pensar.
Y entonces surgen preguntas que muchos comienzan a hacerse:
¿Será que nos quieren tontos y confundidos?
¿Será para que nos manipulen fácilmente?
¿Para que olvidemos sus errores?
¿Para que no veamos la realidad?
¿Para que continúen engañándonos?
¿O para programarnos con mayor facilidad dentro de una determinada narrativa?
Cada lector deberá analizar la evidencia disponible, contrastar la información y sacar sus propias conclusiones. La capacidad de pensar críticamente sigue siendo una de las herramientas más valiosas de una sociedad verdaderamente libre.

