Las narrativas del miedo y quiénes las promueven
Por TIVA TV
24 de enero del 2026
Durante las pasadas semanas —y de forma previsible en las que se avecinan— se ha intensificado un tipo de comunicación que merece especial atención por parte de la ciudadanía: narrativas que apelan principalmente al miedo como herramienta para influir en decisiones relacionadas con la salud pública.
Este fenómeno no ocurre de manera aislada ni espontánea. Con el tiempo, comienzan a hacerse visibles ciertos patrones discursivos en los que participan profesionales de la salud, comentaristas y espacios mediáticos que mantienen vínculos, colaboraciones o beneficios asociados a sectores de la industria farmacéutica, particularmente en áreas de alto interés comercial como las vacunas. No se trata necesariamente de señalamientos individuales ni de acusaciones formales, sino de observar cómo estos alineamientos se reflejan en el contenido que se difunde.
En muchos casos, estos posicionamientos no se revelan a través de investigaciones externas, sino que se manifiestan de manera abierta mediante anuncios, mensajes repetitivos, recomendaciones unidireccionales y una narrativa constante que enfatiza la urgencia, el peligro inminente y la necesidad de una respuesta inmediata basada en un producto específico.
De manera paralela, algunos medios y comunicadores han adoptado un lenguaje que privilegia la alarma sobre el contexto. Se presentan escenarios de alto impacto emocional, acompañados de mensajes que reducen la complejidad de la salud a una sola variable y a una única solución. Esta simplificación, lejos de educar, puede generar confusión y ansiedad innecesaria en la población.
Resulta particularmente llamativo que, en determinados espacios, se emitan afirmaciones categóricas sobre diagnósticos específicos —incluyendo tipos concretos de influenza— sin que se haya informado públicamente sobre procesos de confirmación mediante laboratorios especializados. La medicina basada en evidencia descansa precisamente en la verificación rigurosa, y cualquier desviación de ese principio debe abordarse con prudencia y transparencia.
Es importante recordar que cuadros respiratorios comunes, como catarros y gripes, han existido siempre y, lamentablemente, en personas con condiciones de salud preexistentes pueden derivar en complicaciones graves. Estos desenlaces, aunque dolorosos, forman parte de una realidad clínica compleja. Sin embargo, cuando se presentan de forma aislada y fuera de su contexto médico completo, pueden convertirse en herramientas que intensifican el miedo colectivo en lugar de promover comprensión y prevención responsable.
La repetición constante de mensajes alarmistas tiene un impacto psicológico real. Los sectores más vulnerables y confiados de la población pueden verse sometidos a una presión emocional que limita su capacidad de análisis crítico, especialmente en un contexto histórico donde ya se han experimentado mensajes contradictorios, cambios de discurso y promesas que no siempre se cumplieron.
La salud, entendida de manera integral, no puede sostenerse sobre campañas de temor ni sobre narrativas que reducen la discusión a extremos. Requiere información clara, evidencia verificable, ética profesional y una comunicación que respete la inteligencia y la dignidad del público.
Conclusión
Conviene, por tanto, mantener una actitud atenta y reflexiva ante los mensajes que utilizan el miedo como principal herramienta de persuasión. Identificar las narrativas que priorizan la alarma sobre la información es hoy más necesario que nunca.
Compartir este tipo de análisis con familiares, amistades y comunidades cercanas contribuye a fomentar conversaciones más conscientes y equilibradas. La salud es un proceso integral que se construye con conocimiento, responsabilidad y discernimiento, y no debería depender de propagandas engañosas basadas en el temor.
En TIVA TV continuaremos observando, analizando y promoviendo el pensamiento crítico como parte esencial de una ciudadanía informada.

