EE.UU. Contrata Investigador para Analizar Vacunas y Autismo, Mientras se Desata Campaña de Desprestigio
Según lo adelantamos ayer aquí en Tiva TV, el Gobierno de los Estados Unidos, a través del Departamento de Salud y Servicios Humanos (HHS), ha contratado al investigador David Geier para dirigir una investigación oficial sobre los efectos adversos de las vacunas, incluyendo su posible relación con el autismo.
Este movimiento del gobierno federal responde a nuevas declaraciones reveladas públicamente por el principal investigador que antes sostenía que no existía vínculo alguno entre vacunas y autismo, y que ahora se ha retractado, admitiendo que sí podría existir una conexión en ciertos casos. Esta sorprendente admisión ha llevado al HHS no solo a revisar la posible relación entre vacunas y trastornos neurológicos, sino también a indagar sobre el presunto encubrimiento sistemático que podría haber protegido a la industria farmacéutica durante años.
La reacción no se ha hecho esperar. De inmediato, medios de comunicación y congresistas asociados a intereses económicos en el negocio de las vacunas han lanzado una campaña de desprestigio contra David Geier y su padre, el también investigador Mark Geier. Ambos han sido figuras controversiales por atreverse a cuestionar el consenso establecido y señalar la rapidez con la que se han descartado estudios que podrían mostrar vínculos entre vacunas y efectos neurológicos.
Aparentemente, la muralla de intereses económicos que protege a la industria farmacéutica ha comenzado una ofensiva para desacreditar esta investigación, antes siquiera de que sus hallazgos salgan a la luz. Se teme que una verdadera investigación objetiva —libre de conflictos de interés— pueda arrojar información incómoda sobre productos que generan miles de millones en ganancias para las farmacéuticas.
Desde Tiva TV, hacemos un llamado a la transparencia y a la ciencia honesta. Esta investigación busca entender con rigor y sin presiones externas el vínculo real con efectos secundarios graves como el autismo. Lo que está en juego no es solo la credibilidad del sistema de salud pública, sino la vida y el bienestar de millones de niños.
Sabemos que esta será una batalla intensa. Cuando hay tanto dinero e intereses involucrados, la verdad suele ser la mayor amenaza para quienes se enriquecen —directa o indirectamente— de productos cuya seguridad se da por sentada.